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Así es el nuevo plan de salidas para la plantilla de BBVA

Pedro Ruiz| 25 de abril de 2022

BBVA vuelve a poner sobre la mesa un recorte de gastos en España. La entidad que preside Carlos Torres cerró un acuerdo recientemente con Merlin Properties, su gran casero, para comprar hasta 659 sucursales. Una operación que, en principio, busca limitar el aumento de los costes de alquiler por la inflación. Pero que en realidad va mucho más allá, según fuentes financieras. Y es que el objetivo final es el de cerrar la práctica totalidad de esas oficinas, sin penalización, para luego colocarlas en el mercado. Un plan que implica volver a meter la tijera a la plantilla.

La situación de la banca española ha sido muy difícil en los últimos años. A una estructura desfasada de sucursales, con la segunda red más grande de Europa, se le sumó la política de tipos negativos del Banco Central Europeo (BCE) y la pujanza cada vez mayor de la digitalización. Una combinación que ha destrozado a los bancos por dos vías: en primer lugar, porque reducía los ingresos de forma dramática. De hecho, la caída media de sus márgenes de intereses se ha situado por encima del 30%. En segundo lugar, esa proliferación de los canales digitales ha sido una vía de agua para los competidores.

Al final, el resumen es que muchas entidades se han visto desbordadas. De ahí, el enfoque de las entidades españolas para reducir drásticamente tanto su red de sucursales como sus plantillas. Pero tampoco ha sido tan sencillo como cerrar por cerrar o despedir por despedir, sino que debía estar acompasado por el incremento de la captación y las ventas a través de internet. De hecho, existe una relación directa entre los primero y lo segundo. “Supone el cierre de oficinas y pérdidas de empleos”, responde el propio BBVA cuando se le pregunta “¿cómo afecta la digitalización?”.

 

EL IMPARABLE AVANCE DE LA DIGITALIZACIÓN EN BBVA

Pero la entidad bilbaína también replica: “Permite reducir los costes unitarios de distribución”. Esa es la verdadera clave con la que trabaja BBVA (también el resto de bancos). Al fin y al cabo, la digitalización tiene un efecto escalable enorme, ya que las plataformas creadas, como la propia App, son prácticamente la misma para todos los clientes. Entonces, lo que siempre han sido costes variables (a más clientes en una oficina física se necesita más personal o un espacio más grande), ahora son fijos. Por ello, las entidades solo buscan atraer a los clientes hacía internet, ya que ese gasto se reparte entre más personas.

Y lo están consiguiendo de una manera bastante eficiente. BBVA reconoce que solo en 2021 el número de transacciones en sucursal ha caído, un año más, hasta un 20%, mientras que las que se realizan por internet han crecido un 24%. Las cifras son reflejo del cambio tecnológico que se está produciendo, pero también se deben a las dificultades que pone la firma vasca a sus clientes para operar a través de sus sucursales. También en cuanto a captación de clientes. La firma señala que el 40% de sus nuevos clientes en todo el mundo han llegado por el canal digital. Un porcentaje más alto en España.

 

Carlos Torres y Onur Genç, BBVA

 

Por último, la verdadera palanca de cambio: las ventas digitales. Y es que de nada sirve cerrar las oficinas si los productos en su mayoría se siguen colocando a través de ellas. Por ello, para los analistas se trata del apartado clave para calcular posteriormente el número de cierres de sucursales (y las salidas que conllevan) que se producirán. En el caso de BBVA, el ritmo de crecimiento se ha ido acelerando en los últimos años, lo que provoca una mayor intensidad de recortes.

 

MERLIN ARTICULÓ PENALIZACIONES ANTE EL CIERRE DE SUS OFICINAS

Entre 2015 y 2019, el porcentaje de ventas digitales pasó del 30 al 58%, lo que supone una media de seis puntos porcentuales al año. En 2020, sin embargo, ese porcentaje saltó ocho puntos básicos y en 2021 ha saltado hasta nueve puntos, según los datos de la propia entidad. Eso implica acelerar también el volumen de cierres. BBVA dio un salto adelante tras el ERE hace justo un año, pero a medida que el volumen de transacciones financieras por internet sigue creciendo, la entidad puede ser más agresiva.

Aunque no era tan fácil. Uno de los problemas era que el banco no podía cerrar las cerca de 700 sucursales que tenía arrendadas a Merlin, ya que tenían penalización. Pero ahora que la entidad las ha comprado, con un desembolso importante de 2.000 millones, las puede cerrar sin contratiempos. De hecho, ese es el plan actual. Así, BBVA habría cerrado ya cerca de un 40% de las mismas, según fuentes financieras, y espera seguir acelerando los cierres para poder colocarlas de nuevo en el mercado. En concreto, el banco está trabajando en crear un vehículo financiero inmobiliario para ello.

Pero no solo se trata de acelerar los cierres —son cerca de 400 sucursales las que se mantienen abiertas de las compradas a Merlin—, sino también las salidas. En principio, si los planes de BBVA se cumplen, se podrían superar las 1.500 salidas extras, ya sea a través de prejubilaciones o de un nuevo ERE. Y, además, podría ser de forma más o menos inminente, finales de 2022 o principios de 2023. De hecho, el banco se negó a aceptar las peticiones de los sindicatos para comprometerse a no hacer más ajustes de plantilla en algunos años.

 

EL EQUIPO DIRECTIVO DE BBVA  ENFOCADO EN LOS RECORTES

En otras palabras: BBVA tiene vía libre para empezar un nuevo plan de ajustes próximamente. También tiene el dinero para hacerlo. Así, la entidad todavía tiene un remanente importante de efectivo de la venta de su filial en Estados Unidos. De hecho, con un ratio de capital de máxima calidad, denominado CET1 Fully Loaded, del 12,8%, está muy por encima del resto de sus pares. Además, si finalmente coloca sus oficinas en el mercado por lotes puede incrementar esa cifra. Con todo ello, el banco tiene la capacidad para ajustar de nuevo la plantilla y llegar al 42% de ratio de eficiencia, desde el 45% actual.

Y no solo es que haya vía libre con los sindicatos o que se tenga la capacidad económica, sino también que es una especie de obsesión del equipo directivo. Onur Genç, el consejero delegado, siempre ha manifestado ante los analistas la contención de costes como una de sus prioridades. Además, el exdirector financiero del grupo, Jaime Sáenz de Tejada, advirtió antes de dejar su cargo en una reunión privada con banqueros de inversión que los planes de BBVA a largo plazo eran de seguir profundizando en este tipo de recortes de plantilla. Incluso, abrió la puerta ya a que se pudiera producir uno en poco tiempo.

En definitiva, BBVA está obligado a apretar su estructura de costes para convencer a los analistas e inversores. La entidad es la que peor evolución bursátil tiene entre todos sus pares españoles en los últimos meses, un reflejo de que el gasto del dinero que ha llegado de Estados Unidos no está siendo el adecuado. Tampoco su apuesta por expandirse a Italia, que está siendo un desastre. Al final, con Turquía y México creciendo muy rápido, a Torres solo le queda seguir mejorando en España a base de recortes.

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