Cómo invertir en SpaceX antes de su salida a bolsa
SpaceX ya tiene fecha, hora y lugar para su salida a Bolsa. Incluso, una valoración de infarto: 1,75 billones de dólares. Y su fundador, y también dueño, Elon Musk, no está dejando pasar la oportunidad para prometer a los futuros inversores una riqueza inmensa. Y es que pese a que el mercado de las Ofertas Públicas Iniciales (IPO, por sus siglas en inglés) continúan siendo fundamentales, las altas valoraciones con las que salen muchas empresas ha llevado al mercado a buscar fórmulas para invertir en ellas antes de su debut, lo que amplia notablemente las ganancias que se pueden percibir.
La realidad es que el mundo de la inversión ha cambiado drásticamente en los últimos años. Más aún si se compara con debuts de empresas del calibre de Google o Nvidia. Hoy, muchas empresas llegan al mercado con valoraciones muchísimo más elevadas, en parte porque el mercado privado funciona con enorme eficacia. Eso significa que numerosas compañías ya no necesitan recurrir en primera instancia a una IPO para financiarse, lo que traslada buena parte de las ganancias y riesgos potenciales a los inversores privados.
LOS ESTRENOS BURSÁTILES YA NO SON LO QUE SOLÍAN SER
Para entender la magnitud del cambio basta con comparar cifras. Cuando Nvidia salió a bolsa en 1999, su capitalización rondaba los 800 millones de dólares, mientras Microsoft, la empresa más valiosa del mercado, alcanzaba unos 350.000 millones. Google, que ya era una firma consolidada y ampliamente conocida, comenzó a cotizar con una valoración cercana a los 23.000 millones, frente a gigantes como Microsoft o General Electric, que rondaban los 330.000 millones. Incluso Apple debutó en Bolsa con una valoración unas 30 veces inferior a la de IBM, que dominaba el mercado en 1980.
Ahora pensemos en las próximas estrellas bursátiles, tomando como referencia a Nvidia, actualmente la empresa más valiosa del mundo, con una capitalización superior a los 5 billones de dólares. SpaceX debutará con una valoración de entre 1,75 billones. En el caso de OpenAI, su valoración ya ronda el billón de dólares y es probable que siga aumentando antes de una hipotética salida a Bolsa, especialmente en plena rivalidad empresarial entre Sam Altman y Elon Musk. Por su parte, Anthropic, tras su reciente ronda de financiación, se acerca al billón de dólares.
La conclusión es evidente: las IPO han perdido parte de su capacidad para generar fortunas extraordinarias. Apple, Nvidia o Google comenzaron a cotizar con valoraciones entre 15 y 30 veces inferiores a las de las mayores compañías de su época. SpaceX, OpenAI o Anthropic podrían hacerlo apenas entre dos y cinco veces por debajo de los líderes actuales. Aun así, no todo está perdido. Aunque el mercado privado ha distorsionado ese efecto riqueza, también se ha vuelto mucho más accesible y sofisticado. Hoy, cualquier inversor dispone de herramientas para exponerse a estas compañías antes incluso de que lleguen al mercado bursátil.
APROVECHAR EL TIRÓN DE SPACEX
Adelantarse a estos acontecimientos parece, por tanto, una estrategia razonable. Además, SpaceX es probablemente la que ofrece una exposición más sencilla para los inversores, ya que sus acciones privadas están repartidas entre distintas empresas cotizadas. La vía más evidente es Tesla, el fabricante de vehículos y robots controlado por Elon Musk, que no solo posee una pequeña participación, sino que además comparte tecnología, talento e incluso al propio Musk.
Pero existen más alternativas. Alphabet mantiene alrededor del 6% de SpaceX, participación adquirida en 2015. También destaca el caso de EchoStar, una empresa de telecomunicaciones con dificultades financieras que irrumpió inesperadamente en el índice S&P 500 gracias a los 11.000 millones de dólares en acciones de SpaceX que recibirá a cambio de vender sus licencias de espectro.
A ello se suman apuestas mucho más especulativas. Han proliferado productos financieros diseñados específicamente para captar el entusiasmo minorista alrededor de SpaceX. De hecho, la mayor posición de algunos ETF especializados corresponde a vehículos de inversión privados que poseen acciones de la compañía. Incluso los mercados de predicción han permitido apostar sobre la fecha de su salida a bolsa, su valoración, los bancos colocadores o si Musk llegará algún día a Marte.
MÁS ALLÁ DE SPACEX, ANTICIPARSE A LA FIEBRE DE LA IA
Algo similar ocurre con las otras dos grandes compañías de inteligencia artificial que planean salir a bolsa. En el caso de OpenAI, la apuesta más evidente es Microsoft, que posee alrededor del 27% de la empresa, una participación de enorme relevancia estratégica. Pero no es la única. SoftBank, el conglomerado japonés, también mantiene una posición significativa, estimada en torno al 10%. En conjunto, ambas compañías concentran cerca del 40% de OpenAI, lo que las convierte en una vía indirecta para invertir en el futuro de la firma.
Por su parte, quienes busquen exposición a Anthropic deberían fijarse primero en Alphabet, propietaria de aproximadamente el 14% de la compañía. Además, como ya hemos visto, esa inversión también proporciona exposición indirecta a SpaceX. Amazon es otra alternativa relevante, ya que controla cerca del 8% de Anthropic. Existen, además, firmas más pequeñas, como Zoom, que también cuentan con participaciones. En estos casos, el impacto de la evolución de Anthropic sobre la cotización puede ser incluso mayor, dado el menor tamaño relativo de sus negocios.
En definitiva, el mercado ha evolucionado hacia una realidad peculiar: el valor se concentra cada vez más en un reducido grupo de empresas, incluidas muchas que aún no cotizan. Al mismo tiempo, se multiplican las formas de invertir en ellas gracias a la propiedad cruzada y a la aparición de mercados paralelos cada vez más sofisticados, con SpaceX como máximo exponente. Para quienes sepan navegar este nuevo ecosistema financiero, las oportunidades siguen siendo enormes.