Jesús Vidal: «A la madre de un hijo con discapacidad no le daría consejos, le daría ayudas»

por | 27 Ene 2022

Jesús Vidal cumplirá en febrero 47 primaveras y mantiene esa mirada firme que contempla el horizonte con audacia. Actor, escritor, periodista, poeta, cine, teatro, drama, comedia… Tutifruti de talento. Fue el Actor Revelación de los Goya de 2019 por su papel en Campeones. Aquel bello baloncesto de Fesser le puso en el epicentro del terreno de juego, aunque él ya venía rodado del teatro. Desde entonces, y a pesar de la pandemia, da juego en comedias, series y dramas de escena.

Sueña con tener los dos pies en las cumbres del cine español: rodar con Almodóvar, con Segura, con Álex de la Iglesia, con Bollaín, con Amenábar… Desde pequeño puso el ojo en contar historias en multiformato y sus altas capacidades interpretativas le han traído hasta el podio. Ha conseguido verse con soltura en el séptimo arte sin otear demasiadas barreras. Vidal ve poco, pero vive y trabaja con los ojos como platos.

Un líder en el rodaje de la película Campeones, que conmovió al cine español en 2018

Jesús Vidal no es Martín. Ni solo Campeones. Aunque para muchas personas sea bastante Martín y Campeones haya sido un trampolín estupendo. Jesús Vidal es este hombre curtido que asoma por la puerta de la Academia de Cine con su novia, dispuesto a conversar a fondo, unos días después de estrenar La familia perfecta, con Por los pelos a punto de salir al
ruedo (4 de febrero), y con una gira de teatro en el horizonte de la mano de Calígula murió, yo no.

 

Primer plano. Ojos abiertos. Sonrisa puesta. Cara de buena persona.

Ante todo, soy actor. Y sí, dice la gente que tengo cara de buena persona…

 

«CONTAR HISTORIAS NOS HACE MÁS HUMANOS»

 

Cartel de Calígula murio, yo no, con Vidal como protagonista

Actor, y filólogo, y periodista, y escritor. Un humanista activo. ¿Mucha necesidad de expresarte, de contar, de comunicar?

Desde niño sentí una necesidad insaciable de contar historias, y esa es mi pasión. Contar historias nos hace más humanos.

 

Haces teatro profesional desde 2013. La película Campeones (2018) fue un revulsivo en tu carrera. ¿Qué horizontes profesionales se plantean en este 2022?

En mi historia profesional ha habido dos revulsivos: por una parte, Cáscaras vacías (2017), una obra de teatro que se estrenó en el Centro Dramático Nacional, en el Teatro María Guerrero, y Campeones. Ahora mismo, mis miras están puestas en que funcione bien La familia perfecta -en el cine desde diciembre-, y en el estreno tan bonito que está previsto para febrero de Por los pelos, una comedia muy graciosa dirigida por Nacho García Velilla que divertirá muchísimo a la gente. Además, en 2022, muy probablemente, habrá gira de teatro con Calígula murió, yo no, donde tengo la suerte de hacer un papel protagónico. Es uno de los proyectos más bonitos de mi vida.

La gente te escucha. Eres sincero, transparente, auténtico.

Simplemente soy auténtico. En la frescura y en la sencillez está gran parte de la verdadera esencia de las personas. Me gusta que la gente me vea así, aunque, insisto, soy un actor, y, como diría Pessoa de su oficio, “el poeta es un fingidor y de tal manera miente, que finge hasta lo que siente”. Con los actores pasa un poco lo mismo… No te fíes…

 

Pero tú eres el mismo en casa, seguro.

Soy una persona honrada conmigo misma y con los demás, pero no tengo mucho que ver con el personaje que la gente ha visto en Campeones.

 

La calle te quiere. Tienes corazón, como demostraste en aquel discurso en la gala de los Goya en la que ganaste el premio al Mejor Actor Revelación.

Si lo tuviera tan grande como dice la gente, tendría que llamar a Urgencias, porque portaría dentro un corazón hipertrófico. Tener corazón es muy importante. Hacer las cosas con corazón es muy sano para nuestro mundo.

 

Aunque los que tengan más corazón sufran más.

O aprendan más…

 

«LA LABOR DE LOS ACTORES ES DE SERVICIO PÚBLICO. MIS COMPAÑEROS LA EJERCEN MUY BIEN. YO ESTOY MUY ORGULLOSO DE MIS COLEGAS DE PROFESIÓN»

 

Hablas y encarnas valores. Te hemos escuchado y te hemos visto hablar con hechos de esperanza, de ganas de vivir, de libertad, de honestidad, de responsabilidad, de valentía… No es un discurso muy habitual en boca de actores, al menos en público.

Los actores hablamos de valores con nuestros trabajos. En mi caso, lo hago porque creo que son necesarios. La labor de los actores es de servicio público. Mis compañeros la ejercen muy bien. Yo estoy muy orgulloso de mis colegas de profesión.

 

¿Cuál ha sido tu experiencia desde el otro lado cuando hemos tenido que hablar de ti o entrevistarte? ¿Te tratamos bien?

Como he estado allí, tengo cierta empatía con los profesionales del periodismo. En mi experiencia personal ha habido de todo: periodistas que me han mirado con paternalismo, otros que me han tratado de manera canalla y con los que me lo he pasado muy bien… Una entrevista siempre tiene algo de juego. A mí me gusta que el periodista no sepa todo sobre mí. Me da mucha cancha la imagen preconcebida que pueden tener de mí por mi personaje en Campeones. Me apasiona triangular sobre ese tapete.

Jesús Vidal presentando su libro en El Hormiguero

Seguimos, entonces, regateando… Literatura: en 2019 publicaste, en Planeta, S4la de espera. ¿Qué lees?

Ahora mismo leo textos y guiones, pero, de vez en cuando, vuelvo a mis clásicos. Hace poco releí It, de Stephen King, y lo mezclo con la prosa de Juan Ramón Jiménez. Me atrae mucho la filosofía y últimamente he pasado algún rato con Nietzsche. Por deformación profesional y por gusto, también he dedicado tiempo a Camus

 

«A MÍ SÍ ME GUSTARÍA TENER UN HIJO CON MIS CUALIDADES, LA VERDAD»

 

“Yo sí querría tener un hijo como yo”. Esa frase que pronunciaste en los Goya de 2019 pasará a la historia, no solo del cine español, sino de la sociología contemporánea. Seguramente tocaste muchas conciencias y nos abriste los ojos, porque, efectivamente, nos dimos cuenta de que la perfección no existe, y que la imperfección física, entre comillas, puede ser un camino de felicidad sin límites en un mundo expresamente utilitarista.

Me alegro mucho de que esta frase pueda servir en ese terreno. Para mí es un estímulo también. Pero, sintiéndolo mucho, no iban mis referencias por ahí. Me considero una persona completa, plena, aunque no vea tres en un burro. Soy una persona con otras cualidades. Con aquella cita hice un guiño a una de las frases más bonitas de mi papel en Campeones, con la que, como persona, no me identifico, pero que tuve que defender como actor. A mí sí me gustaría tener un hijo con mis cualidades, la verdad. Si esto ayuda a que padres con hijos con discapacidad se sientan orgullosos, aunque yo no haya querido ir por ahí, celebraré este error de interpretación mil veces.

No todas las personas con discapacidad lo llevan con tanta naturalidad como tú. ¿Un empujón para quien sufra mal una discapacidad física o intelectual y no encuentre luz al final del túnel?

Todos tenemos discapacidades. A unos nos puede costar ver, y a otros ajustarse a unos cánones ‘normalizados’ de inteligencia. También hay personas que no oyen, incluso personas que oyen, pero no escuchan… Estas últimas son las que tienen una discapacidad mayor. Todas las personas somos discapacitadas e imperfectas.

Si tuviera que dar un consejo a las personas con discapacidad, que somos todos, diría: ¡vive!, ¡disfruta!, ¡no te cortes las alas! Encuentra esperanza en un rayo de sol, en una copa de vino, en un ¡hola!, en un hasta luego… En las cosas pequeñas de la vida está la esperanza.

 

¿Un consejo para una madre a quien le acaban de decir que su hijo nacerá con una discapacidad física?

El mismo consejo que le daría a una madre que le dicen que su hijo va a nacer bien: que lo cuide, que lo quiera, que se entregue. Afrontar la crianza de un niño ya es complicado. Si, encima, tiene una discapacidad, requerirá más ayuda, aunque eso no signifique una vida menos plena. A la madre que va a tener un hijo con discapacidad no le daría consejos, le daría ayuda por parte de las instituciones. Eso, sí.

 

Una idea para que todos seamos realmente empáticos, sin paternalismos, y sepamos tratar con acierto a las personas con discapacidad.

Yo trato como quiero que me traten. Más o menos ese era el imperativo categórico que proponía un señor que sabía mucho de ética: Immanuel Kant. En ese buen trato bidireccional se contempla, también, la posibilidad de tolerar, hasta cierto punto, que la gente no me conozca, o tenga ciertos prejuicios hacía mí, igual que yo los tengo hacia ellos. Los seres humanos funcionamos así. Lo bueno es que podemos superar los juicios preestablecidos. Que venga una señora por la calle y me diga: “¡Bonito! ¿Cómo estás?”, a veces me hace gracia, y otras me puede llegar a molestar ese tono paternalista. En alguna ocasión he tenido que responder: “Oye, ¿no puedes hablar normal?”.

 

¿Habrá Campeones 2?

 

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Fotos: Leticia Quílez

 

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Álvaro Sánchez León

Álvaro Sánchez León

Sevilla, 1979. Periodista especializado en entrevistas a fondo y reportajes sociales. He trabajado en ABC de Sevilla, Diario Médico y Época. Colaboro con Influencers, Confidencial Digital, El Mundo y Aceprensa. Escritor. Me interesa el periodismo constructivo que mejora la sociedad. Busco puentes en un mundo saturado de cruces. Premio La Buena Prensa a la Mejor Entrevista (2016) y al Mejor Reportaje (2019).

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