La soledad del líder

por | 6 Jul 2022

Cuando se alcanza la mediana edad y la experiencia se acumula en forma de éxitos y fracasos, uno de los placeres más gratificantes es el de ayudar a las nuevas generaciones a desarrollarse y progresar. Por esa razón, me gusta compartir lo duramente aprendido en mi propio periplo vital.

Quizá pueda servir a alguien en algún momento. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que hay un antes y un después en mi vida y forma de ver y entender el mundo que viene marcado por la lectura de un artículo de opinión publicado en el extinto El Fígaro, diario de Madrid, un frío diciembre del año 1918. El autor se escondía bajo el pseudónimo de Juan Celtíbero, y si bien la idea original sobre la que escribía no era suya, puesto que trataba sobre las reflexiones del magistral periodista norteamericano Elbert Hubbard, afirmo sin miedo a equivocarme que su descubrimiento me impresionó tanto que apenas podía creer que un texto con un siglo de solera tuviese tanta vigencia, demostrando que hay nociones, conceptos, comportamientos y valores éticos que son imperecederos y consustanciales al ser humano desde el origen de los tiempos, y que, muy probablemente, acompañarán a nuestra especie mientras la humanidad lo siga siendo. He de reconocer que el ‘Mensaje a García’ llegó a mí por imposición del entonces presidente del centenario banco del que formaba parte desde hacía poco tiempo y, a diferencia de mis compañeros a los que les pareció una sarta de ideas trasnochadas, ‘casposas’ y hasta cierto punto retrógradas que, afortunadamente, las personas de mi generación ya tenían más que superadas, para mí supuso una extraña comunión de ideas, y un alivio comprobar que mi
forma de pensar no era tan extraña como en un principio pudo parecer.

“Por esa razón dentro de veinte años, si sobrevive al proceso, usted ocupará puestos de altísima responsabilidad y sus compañeros aún seguirán buscando la forma de llegar a fin de mes” –afirmó rotundo D. Emilio (que así se llamaba)–, quien acto seguido, me explicó que el significado completo del ‘Mensaje a García’ solo alcanzaría a comprenderlo con el paso de los años y un durísimo proceso de sublimación interior que acompañaría mi ascenso profesional.

Aquella reunión en el Parador de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela con una figura clave de la historia de la banca española fue lo más parecido a consultar un oráculo. Mi presidente lo acertó todo, y quiero compartir con los y las jóvenes de hoy que serán los líderes del mañana en sus diversos sectores la recomendación de la lectura del ‘Mensaje a García’, y que se vayan preparando para un tortuoso camino de crecimiento interior hacia el éxito  profesional que vendrá acompañado de noches de insomnio, dolores de cabeza y corazón, desengaños, traiciones y frustración, en las que la única determinación de seguir adelante en pos de una meta clara vendrá de la mano de un fiel compañero de viaje llamado soledad. El líder y la soledad son consustanciales, porque nadie más que un líder puede entender lo que supone vivir en esa situación. Acostúmbrense a la incomprensión. Y a la soledad.

Pero lean a García, a Maquiavelo, a Napoleon Hill y Ayn Rand porque hoy, más que nunca, esta sociedad nuestra, indolente, hedonista, acomodada y poco hecha al esfuerzo y sacrificio, se encuentra en un proceso de descomposición fomentado por unas élites políticas y sociales a las que les interesa seguir adoctrinando con un proceso de lavado mental digno del 1984 de George Orwell. En Europa vivimos algo parecido a lo que el emperador Valente se encontró cuando, en el año 376, en la frontera del Danubio descubrió que una masa de pueblos germanos buscaba refugio por el avance brutal de los hunos de Atila. Roma era débil y no pudo impedir su entrada en el Imperio por lo que, en los meses siguientes, comprobaron que el Imperio romano no era el paraíso, sus gobernantes nada más que corruptos pusilánimes, no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia era las constantes de su desgobierno. Así que dos años después, mataron al emperador Valente y derrotaron a las legiones, sombra de lo que fueron antaño. El proceso culminó un siglo después con el derrocamiento de Rómulo Augústulo y la desaparición de lo que quedaba del Imperio romano.

Hoy, más que nunca, el recurso más escaso es el de líderes comprometidos y con fuertes convicciones morales que guíen en este tumultuoso océano del siglo XXI. Vosotras. Vosotros. Los solitarios líderes del mañana.

Apóyanos y comparte este artículo:
Juan Gonzalez Herrero

Juan Gonzalez Herrero

Economista y empresario, Juan González Herrero es director general para España en The Pembroke & Grosvenor Management LTD. Licenciado en Económicas por la Universidad de Oviedo y MBA por IDE-CESM, cuenta con la certificación del ‘Fintech Programme’ de la Universidad de Oxford, entre otras.
  

0 comentarios

Enviar un comentario

El ocaso de Europa

El ocaso de Europa

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Hoy más que nunca, esta frase atribuida al filósofo estadounidense de origen español, Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, y que preside la entrada del campo de concentración nazi de Auschwitz, cobra especial...

La conspiración de los pajes

La conspiración de los pajes

Tengo la certeza de que todos los que ocupamos puestos de responsabilidad encontraremos muy recomendable la lectura de los trabajos del genial Jared Diamond sobre cómo actuaron en el pasado las diferentes organizaciones humanas ante situaciones de crisis y cambio. Es...

Metaversos paralelos

Metaversos paralelos

Hace décadas, el genial Carl Sagan escribió, en relación con los posibles visitantes extraterrestres a nuestro planeta, lo siguiente: “¿Por qué no están aquí ya? ¿Por qué no han surcado las infinitas distancias interestelares en sus naves y se han mostrado?” Se...

El eterno retorno

El eterno retorno

En los últimos días del pasado mes de agosto asistimos con estupefacción a unos acontecimientos dignos de una película de Hollywood. Recuerdo aquellos veranos de finales del milenio anterior, en los que bajo la agradable penumbra de la sombrilla y el murmullo del...

Entropía, siglo XXI y conspiración

Entropía, siglo XXI y conspiración

Recuerdo de mi época universitaria la definición de entropía como el grado de desorden de un sistema... pero con excepciones, ya que hay sistemas en los que la entropía no es directamente proporcional al desorden, sino al orden. Llegados a este punto, estoy convencido...

Puede que ni nos demos cuenta

Puede que ni nos demos cuenta

La lectura de un fascinante libro sobre el cosmos, al que los profanos en la materia no podemos aprehender por falta de conocimientos suficientes sobre el particular, ha dejado en mí un sabor agridulce. Puede que ni nos demos cuenta. El libro es, sin duda,...

SUSCRÍBETE A NUESTRA REVISTA

6 números por 18€

Previous Next
Close
Test Caption
Test Description goes like this