Netflix acelera su gran cambio: desvela su plan para asaltar el sector de los videojuegos

por | 27 Ene 2022

Netflix vivió un final de año agridulce. La compañía publicó su cartelera de contenidos más ambiciosa. El juego del calamar, La casa de Papel y las superproducciones No mires arriba o Alerta Roja dan buena fe de ello. Aun así, el resultado fue desalentador. “No aumentamos tan rápido como nos hubiera nuestra gran base de suscriptores”, reconocía el director financiero, Spencer Neumann. Los inversores pensaron lo mismo y castigaron duramente a la compañía. Pero nunca hay que dar acabado a Reed Hastings, su director ejecutivo, de hecho, ya está trabajando en una profunda revolución para la compañía.

La tercera temporada de Netflix está a punto de comenzar. En la primera, la empresa comenzó alquilando DVD por correo. La segunda fue sin duda mucho más apasionante, pero probablemente ya esta llegando a su final. A lo largo de ella, el mundo ha contemplado como la firma fue capaz de reinventarse hasta no solo dominar la transmisión de vídeo por suscripción, sino también avasallar a rivales titánicos. El buen hacer de Hastings, junto a su inseparable Ted Sarandos, ha doblegado a nombres como Disney, Amazon, HBO o los antiguos gigantes de la televisión por cable.

Incluso a media que la pandemia obligó al cierre de los cines, también doblegó a al propio Hollywood. Y si la segunda ha sido apasionante, la tercera promete serlo todavía más. El plan es el mismo, pero esta vez los gigantes a doblegar son los de la industria del videojuego. Algunos de los cuales, como ha demostrado recientemente Microsoft al comprar Activision Blizzard, están mejor preparados que nunca. Además, en esta ocasión Hastings no cuenta con la baza de aprovechar una tecnología nueva, como ha ocurrido en cierta medida con la plataforma que desarrolló, sino que tendrá que vencer en terreno enemigo.

 

NETFLIX QUIERE SER LÍDER MUNDIAL EN PRODUCIR VIDEOJUEGOS

Pero Hastings ha demostrado siempre tres aptitudes encomiables. La primera es su controvertida forma de ver el mundo que le hace ir un paso por delante. La segunda es la perseverancia. Por último, siempre ha sabido rodearse de la gente adecuada. Por ello, cuando el filántropo, otra versión suya cuando se aburre, dice que su intención es convertirse en “uno de los mejores productores de juegos móviles del mundo”, realmente lo piensa. Y junto a él su equipo, los inversores y los directivos de la propia industria del videojuego.

 

Microsoft

Microsoft será uno de los competidores más temibles de Netflix

 

El plan para conseguirlo parece constar de dos pilares esenciales. En primer lugar, el trabajo interno o como se conoce en la jerga financiera el crecimiento orgánico. La suma de un equipo capaz, un ingente base de datos y títulos muy conocidos debe ser la base del proyecto gamer de Netflix. Por un lado, la compañía está formando un equipo específico para ello. “En los últimos meses hemos estado contratando algunos talentos increíbles que aportan un conjunto de experiencia (…) estamos haciendo grandes adquisiciones en este campo”, explicó el director de producto (COO) de Netflix, Greg Peters.

Quizás lo más importante detrás de esta primera base es la conformación de ese grupo de profesionales. Más si cabe cuando se trata de la filosofía Netflix. Y es que los trabajadores de la compañía no son unos empleados más, como los espartanos no eran unos guerreros corrientes. Se trata de la élite y son tratados como atletas profesionales. Entre sus atributos están los de tomarse las vacaciones que desean, añadir como gastos de empresa casi cualquier cosa o acceso a información privilegiada. Luego, si su rendimiento es excepcional su salario lo será, pero el que no llega es despedido sin miramientos.

 

HASTINGS PREPARA UN EQUIPO DE ÉLITE “AL BORDE DEL CAOS”

La suma de todo ese despliegue suena a una anarquía muy costosa. Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la gestión “al borde del caos”, como lo llama el propio Hastings, ha dado unos resultados casi inmejorables. Por el lado de los empleados,  la mayoría de sus cerca de 8.000 trabajadores a tiempo completo parecen felices de ser pagados generosamente, mientras nadie puede hacer mejor su trabajo. Por el lado de la empresa no es menos rentable. De hecho, cada uno de ellos genera 2,6 millones de dólares en ingresos anuales en promedio. La cifra supone nueve veces más que los empleados de Disney o tres veces más que un Googler.

El grupo de trabajo “al borde del caos” contará, además, con mucha materia prima. El elemento más valioso es que probablemente tengan acceso a la mayor base de datos de preferencias en materia audiovisual y de entretenimiento de todo el mundo. La montaña de datos que posee Netflix de sus más de 222 millones de subscriptores, además, está perfectamente desagregada. Al fin y al cabo, llevan muchos años trabajando en ella para perfilar su algoritmo de recomendación en su página inicial. Pero hay más, también cuenta con el know how desglosado por países.

De hecho, la expansión internacional de Netflix ha demostrado a sus directivos como cambian los gustos en función de las regiones. Ahora, lo está padeciendo en su desembarco en la India, pero antes lo sufrió en Brasil o Japón. “Un país diferente, características diferentes en términos de riqueza y demás cosas. Nos tomó bastante tiempo desbloquear todos estos componentes, adaptar el producto al mercado y obtener el contenido correcto. En definitiva, encajar todas estas piezas”, recordaba Peters acerca de su experiencia nipona.

 

EL JUEGO DEL CALAMAR Y DEMÁS PRODUCCIONES TENDRÁN SU VIDEOJUEGO

Los datos serán el motor del proyecto. El equipo debe ser primero el mecánico que compone las piezas y luego el piloto cuando lleguen las curvas. Pero la carrocería, las grandes producciones de Netflix, debe ser la carrocería que no deje a nadie indiferente. Y es que la idea de la nueva área de videojuegos ideada por Hastings debe estar centrada en crear franquicias. Al fin y al cabo, no hay nada más rentable para una superproducción, ya sea una serie o una película, que todo lo que se pueda comercializar después con su nombres. Y sino que se lo digan a George Lucas.

 

El juego del calamar, serie de Netflix

Imagen de la serie de El juego del Calamar

 

Por ello, los directivos de la compañía han abierto la mano a que producciones como El juego del Calamar tengan próximamente su propio videojuego. Pese la información que va llegando es a cuentagotas ya se conoce que la serie tendrá una segunda temporada. Y, aunque no ha trascendido demasiado, el propio Sarandos reconoció que la intención es que la saga vaya mucho más allá. De hecho, así respondía recientemente a la pregunta de si la producción coreana tendría segunda parte: “Absolutamente. El universo de Squid Game acaba de comenzar”.

Aunque eso debe extenderse a muchos más títulos. Además, en cierta medida esa idea de generar franquicias ya se está implantando. “La gente habla de la franquicia como si fuera cero o uno. Pero, por supuesto, nosotros buscamos recorrer un camino completo que agregará valor tanto a corto como a largo plazo para nuestros títulos. Además, ya lo estamos haciendo a través del mundo de los productos de consumo y haciendo que la gente sienta una mayor conexión con esas producciones”, explicó Hastings sobre esa situación. Asimismo, el director ejecutivo utilizó el ejemplo de los chándales de El juego del Calamar.

 

EL 2022, EL AÑO QUE NETFLIX SALDRÁ DE COMPRAS

En este punto hay otro tipo de producto que podría empezar a ganar más popularidad dentro de Netflix: el contenido infantil. De hecho, no es casualidad que uno de sus primeros movimientos haya sido en este sentido. Así, en septiembre, la firma pagó más de 700 millones por Roald Dahl Story Company, propietaria de los derechos de los queridos cuentos del autor del mismo nombre, como Charlie y la fábrica de chocolate. Un par de meses más tarde, en noviembre, anunció el lanzamiento de Kids Clips, que ofrece videos cortos seleccionados de su creciente lista de programas para niños.

Pero la compra de Roald Dahl Story Company no será la última de la compañía. De hecho, espera que a lo largo del 2022 pueda empezar a incorporar material, e incluso algunas compañías, dedicadas al mundo de los videojuegos. De hecho, el propio Peters lo reconoció abiertamente durante la presentación de resultados hace un par de días: “Estamos abiertos a adquirir licencias, lo que nos permitiría acceder a la propiedad intelectual de grandes grandes que la gente reconocerá. Y creo que verás que algo de eso sucederá durante el próximo año”.

En definitiva, la nueva revolución de Netflix ya está en velocidad crucero. Las malas cifras del último trimestre solo han servido de acicate para que Hastings pise el acelerador. Pero su espíritu combativo le va a llevar a acelerar todavía más en los próximos meses, tras conocer la adquisición de Activision por parte de Microsoft: “Es emocionante”, respondió. La tercera temporada será la más difícil para el director ejecutivo y Netflix, pero ya pocos desconfían de ambos. Al fin y al cabo, la incursión en el mundo de los videojuegos no puede ser tan difícil como la transición de servicio postal a gigante mundial en streaming.

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