Una verdadera vocación

por | 1 Ene 2021

“Lo primero es encontrar tu pasión; segundo, mucha dedicación; y tercero, creer en ti mismo”. Es la fórmula de todo un campeón español que al escribir su historia también lo hace del deporte español, y que encara un año clave que puede redondear en los Juegos Olímpicos. Jon Rahm.

Pasión y dedicación que han demostrado también nuestros científicos y sanitarios durante el último año. Hemos presumido durante años de tener la mejor sanidad del mundo, y quizá sea así en términos de calidad-precio. Los ciudadanos que viven en España tienen acceso a una calidad sanitaria de primerísimo nivel y, aunque el talento de nuestros profesionales está fuera de toda duda, no sucede lo mismo con la gestión.

Enviamos a nuestro personal sanitario a la guerra contra el virus pertrechado con bolsas de basura y mascarillas caseras en los momentos en los que los embates del virus eran más duros, mientras a nuestra Administración la estaban engañando hasta con las mascarillas. Las consecuencias han sido devastadoras: según cifras oficiales del Ministerio de Sanidad, a 17 de diciembre, sumamos más de 93.000 sanitarios contagiados de coronavirus en España, aunque los colegios de médicos y enfermeros creen que las cifras reales son muy superiores. Sin que haya cifra oficial de sanitarios fallecidos -no interesa-, hemos pulverizado todos los registros mundiales en este triste ranking mientras que el -todavía hoy- director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, afirmaba que el personal sanitario se había contagiando menos en la segunda ola porque habían tenido «más precaución en su vida privada», dando a entender que los contagios y fallecimientos de médicos, enfermeros y demás personal sanitario en la primera ola se debían a su propia negligencia.

Nos lamentamos de que no haya personal suficiente en residencias y hospitales, pero lo que nos debería sorprender es que todavía nos queden tantos y tan buenos profesionales con el pobre reconocimiento -y salario- que reciben por su labor. Son nuestra última opción para agarrarnos a la vida cuando más cerca estamos de la muerte.

Unos aplausos desde el balcón ideados por el propio Ministerio de Sanidad, aunque no dejan de ser una jugada magistral para controlar el cierre de informativos y, por tanto, a la opinión pública, me parecen un pobre reconocimiento para los que verdaderamente se han batido el cobre. Eso sí, en marketing no hay quien nos gane: somos el único país que ha puesto una etiqueta inmensa en las cajas de las vacunas recibidas con el nombre de Gobierno de España y nuestra bandera, como si las hubiéramos desarrollado nosotros.

Es un clamor. Aceptamos con resignación cómo excelentes sanitarios y científicos se ven empujados a buscarse la vida en otros países porque en el nuestro no se apuesta por la ciencia y la sanidad más que de cara a la galería. Nosotros los formamos y otros países les dan los medios para que desarrollen su labor. Mal negocio.

Con la campaña de vacunación se atisba el principio del final de esta pesadilla. Se prevé que conviviremos con el covid como con la gripe: vacunas anualmente actualizadas para la población de riesgo debido a la mutación del virus, mientras el resto nos confiamos a un tratamiento farmacológico para casos de contagio. En ese momento, estoy seguro de que retiraremos el foco de nuestros científicos y sanitarios porque, una vez más, ‘solo nos acordaremos de Santa Bárbara cuando truene’.

 

Carta publicada en el Nº 27 de la revista Influencers.
Apóyanos y comparte este artículo:
  

0 comentarios

Enviar un comentario

Hay viaje por delante

Hay viaje por delante

Cualquiera que escuchase a Steve Jobs decir que “si tú no trabajas para tus sueños, alguien te contratará para que trabajes para los suyos”, realizaría inmediatamente un autoanálisis que le haría sospechar de su situación. Recuerdo una ocasión en la que me preguntaron...

Cómo hemos cambiado…

Cómo hemos cambiado…

Uno de los mayores bochornos que se recuerdan lo protagonizaron dos presidentes de clubes que se enzarzaron –en la que entonces era sede de la Liga de Fútbol Profesional– entre graves insultos, amenazas y un histórico puñetazo que impactó en la mandíbula del director...

Si la raíz es fuerte…

Si la raíz es fuerte…

Sería el año 1985, creo recordar. Sentado en el suelo del salón asistía impotente a la probable e injusta derrota del protagonista del momento, pero en un giro maravilloso de los acontecimientos –como tantas veces ocurre en el cine–, una ejecución perfecta de ‘la...

5 años no son nada…

5 años no son nada…

Aquellos días había un dato que me rondaba recurrentemente: “El 80% de las empresas de nueva creación quiebran en los primeros cinco años”. Era una de las conclusiones que, el año que esta publicación veía la luz, se extraía de un  informe de la Organización para la...

Cuestión de confianza

Cuestión de confianza

Es irrefutable que las personas con más éxito se esfuerzan más, madrugan más y trabajan más. Y que hacer todo lo anterior no garantiza el éxito, pero es que no hacerlo garantiza el fracaso. Son personas que, cuanto más se esfuerzan, “más suerte tienen”, a ojos de la...

El arte de escuchar

El arte de escuchar

Recuerdo cuando, en 1989, llegó a nuestras pantallas No me chilles que no te veo, una ingeniosa y divertida película en la que Richard Pryor interpreta a un hombre ciego y Gene Wilder a un hombre sordo que se convierten en sospechosos de asesinato y que, para probar...

SUSCRÍBETE A NUESTRA REVISTA

6 números por 18€

Previous Next
Close
Test Caption
Test Description goes like this