Web3: ¿sueño libertario o invento del capitalismo?

por | 28 Abr 2022

En la Web original que se inventó en los años 90, los usuarios se limitaban a leer lo que las empresas publicaban, y estas ganaban dinero con publicidad o vendiendo sus productos con el comercio electrónico. En la siguiente década apareció la Web 2.0 y el principal cambio fue que los usuarios comenzaron a crear ellos mismos contenido para luego publicarlos en plataformas que generaban ingresos también gracias a la publicidad (YouTube, Facebook). Y en los últimos años ha aparecido el concepto de Web3, donde los usuarios no solo crean contenido, sino que además reciben parte del valor de ese contenido en forma de tokens. Los tokens son la principal innovación de esta nueva época, porque son objetos digitales fácilmente intercambiables que representan un cierto valor o unos derechos de uso de una plataforma o incluso de voto en una organización.

Este empoderamiento del usuario que trae consigo la Web3 ha hecho que los contadores de historias de Silicon Valley presenten una visión idealizada de esta nueva encarnación de internet como una Web descentralizada, construida y gobernada por el pueblo para el beneficio del pueblo. Aunque hay algo de verdad en esta narrativa (siempre y cuando el pueblo sea muy ilustrado) yo prefiero ver la Web3 como un intento de un grupo de innovadores de arrebatar clientes a las grandes plataformas de internet que surgieron en la Web 2.0. La Web 3 puede parecer un sueño libertario de descentralización, pero en realidad no es más que una sofisticación de un modelo de negocio que ya se inventó en la Web 2.0: la plataforma con efectos de red.

Una plataforma con efectos de red es un sistema que cuantos más usuarios tiene, más usuarios consigue, con lo que rápidamente su crecimiento se convierte en exponencial. Facebook, por ejemplo, es más atractivo cuantos más amigos están en la plataforma, lo cual atrae no solo a más personas, sino también a los otros usuarios de la plataforma, que son los anunciantes. En Uber, cuantos más coches hay disponibles, más clientes lo empiezan a usar, y eso hace que haya todavía más conductores dispuestos a ponerse a trabajar. Booking atrae a muchos usuarios porque hay muchos hoteles, y viceversa. 

Las grandes plataformas de la Web 2.0 suelen ser fenomenales agregadores de oferta y demanda de cualquier tipo de servicio. Es muy difícil crear una plataforma de este tipo, pero una vez que lo has conseguido tienes un cuasi monopolio en ese mercado. ¿Cómo consiguió Booking enlistar a su primer hotel? ¿Quién fue la primera mujer que se apuntó a Meetic? En general, las plataformas de Web 2.0 han necesitado ingentes cantidades de capital para convencer a los usuarios de subirse a su carro, pero ahora disfrutan de increíbles fuentes de ingresos. 

Pues bien, la gran innovación de Web3 es que puedes utilizar tokens para convencer a los usuarios de que se suban a tu plataforma. Por ejemplo, Axie Infinity es un juego que premia a sus jugadores con tokens, que luego son intercambiables por dinero en cryptoexchanges. Brave es un navegador web que paga con tokens a sus usuarios por ver anuncios. Helium es una red de IoT que entrega tokens a las personas que ponen un nodo de red en su casa. La gracia es que estos tokens cuestan cero euros a los dueños de estas plataformas, pero sin embargo los usuarios los pueden cambiar por dinero real (u otros derechos) porque hay otros usuarios dispuestos a comprarlos en el mercado. ¿Quién compra estos tokens? Por un lado, están las personas que quieren participar de la plataforma: los jugadores que juegan a Axie, los anunciantes que quieren mostrar anuncios a los usuarios de Brave, o las empresas que necesitan conectividad IoT. Y, por otro lado, los especuladores que piensan que cada uno de estos ecosistemas va a triunfar y el valor del token va a subir porque habrá muchos compradores. 

En definitiva, Web3 es una nueva forma de crear plataformas con efectos de red que precisan de muy poco capital, porque se basan en incentivar a los usuarios a unirse pagándoles con tokens que son gratis para los dueños de la plataforma. Grandísimo invento del capitalismo.

Apóyanos y comparte este artículo:
David del Val Latorre

David del Val Latorre

David del Val Latorre es director global de Innovación Estratégica en Telefónica y CEO de Telefónica Investigación y Desarrollo. Está a cargo del equipo responsable de la creación de nuevos servicios desarrollados internamente en el Grupo. En este rol, ha sido pionero en la introducción en Telefónica de nuevos paradigmas como la Inteligencia Artificial, el Edge Computing, el IoT y el Big Data. Desde esta posición coordina el proyecto Leia, cuyo fin es promover el uso de un correcto español por los sistemas de inteligencia artificial de las grandes empresas tecnológicas. Anteriormente, pasó 6 años en Estados Unidos, donde fue cofundador de Vxtreme, empresa tecnológica en Silicon Valley que fue vendida a Microsoft. Ha participado en la fundación de 11 compañías tecnológicas y es uno de los inventores del vídeo streaming. Tiene 16 patentes en Europa, Estados Unidos y Japón. Ha sido presidente de 5TONIC, asociación española para la investigación en tecnologías 5G, y colaborador en el Instituto de Empresa como profesor en el área de Emprendimiento. David es Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid, tiene un Master’s Degree in Computer Science por Stanford University y Executive Certificate en Management and Leadership por el M.I.T.
  

0 comentarios

Enviar un comentario

Portátiles con pantalla plegable, ¿son una buena idea?

Portátiles con pantalla plegable, ¿son una buena idea?

Cuando hace unos pocos años se lanzó el primer teléfono con pantalla plegable, muchos pensaron que era un buen avance tecnológico… pero con una utilidad bastante cuestionable. Con el paso del tiempo se ha demostrado que esto no era así, y ahora son muchos los...

SUSCRÍBETE A NUESTRA REVISTA

6 números por 18€

Previous Next
Close
Test Caption
Test Description goes like this