Rafa Verdugo, actor de ‘Respira’: “Tienes que saber hasta donde deja de ser un juego”
Su rostro es cada vez más conocido y su nombre retumba entre las grandes promesas del mundo de la actuación. Rafa Verdugo ya se ha visto en la pantalla de Netflix al lado de celebridades de renombre como Najwa Nimri y Aitana Sánchez-Gijón en Respira, la serie española de drama médico. Desde muy pequeño, Rafa Verdugo supo que su camino iba de la mano de la interpretación, por lo que comenzó a tomar clases y a encarnar diversos personajes en obras de teatro de reconocimiento en la localidad de Málaga. Brilló a edades tempranas en escenarios tan trascendentales como el Teatro Cervantes y el Teatro Alameda.
A los 16 años ya era una realidad: tenía que ser actor. Por eso, comenzó a formarse ya profesionalmente, cursando el bachillerato de artes escénicas. Su siguiente parada fue la ESAEM (Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga). Allí asistió al doble grado de interpretación musical y artes escénicas, formándose en diferentes disciplinas artísticas. Después llegó a Madrid para estudiar interpretación en la escuela Cristina Rota y en Central de Cine, especializándose en interpretación frente a cámara. 2023 fue un año clave en su carrera. Un antes y un después. Dio vida a Óscar en Respira, la exitosa serie de Netflix creada por Carlos Montero. Hoy, en una entrevista exclusiva con Influencers, revela cómo ha sido esa etapa de crecimiento, en qué punto se encuentra ahora y qué se viene en su carrera ascendente.

¿Qué has descubierto sobre ti mismo desde que empezaste a trabajar profesionalmente como actor?
Creo que a todos nos pasa un poco cuando empezamos a actuar que de lo que nos damos cuenta es precisamente de que no nos conocemos nada. Pero eso es lo bonito también, creo que hay una cosa de ponerte a prueba todo el rato, de exponerte, de entenderte… que no todo el mundo despierta. Quizás dar por hecho que “es lo que hay” es más fácil, más cómodo. Y esta profesión será muchas cosas, pero no es precisamente cómoda.
Tu papel como Óscar en Respira ha sido trascendental para tu carrera, pero antes de eso estuviste en varias obras de teatro. ¿Qué rescatas de aquellas épocas? ¿Te gustaría volver a las tablas o prefieres centrarte ahora en el género audiovisual?
El cine me ha apasionado desde pequeño, pero jamás se me olvidará que donde entendí que esto era lo que quería hacer con mi vida para siempre fue en un escenario. Siento que lo que sucede en un escenario sucede con más peso, más intensidad.
Haces un trabajo para encontrar la verdad en tus acciones o en tus palabras y cuando lo consigues sientes que puedes estar cambiando el mundo con esas palabras. Y me gustaría sentir esa magia todas las veces que pueda, claro.
¿Qué fue lo primero que pensaste cuando supiste que formarías parte de la serie Respira?
Que lo iba a hacer fatal jajaja. Cuando además vi el reparto… pensé que me echarían al primer ensayo y que si conseguía llegar a mi primer día de rodaje, sin que me echaran antes, pues no me saldría la voz o me temblaría todo.

Cuando terminas una escena, ¿cómo separas tu emoción real de la de tu personaje?
Suelo poner más resistencia para entrar que para salir. Si es un tema que me toca, ya he tenido cuidado previamente para saber por dónde tirar. El objetivo al fin y al cabo siempre debe ser pasártelo bien y poder jugarlo. Y tener cuidado porque no todo lo que no duele está superado. Tienes que conocerte bien y saber hasta donde puedes jugar y hasta donde deja de ser un juego.
¿Qué tipo de historias sientes que todavía te falta contar como actor?
Todas. Realmente creo que nunca dejaré de querer contar historias y de formas distintas. A mí me encantaría poder trabajar mucho historias que exploren el comportamiento humano a través de la emoción.
¿Existe alguna serie actual que hayas visto y de la que te gustaría formar parte?
Ahora mismo acabo de ver las 3 temporadas de Envidiosa en Netflix. No sé si es la que más, pero la he disfrutado muchísimo y sería muy guay entrar de alguna forma en ese universo tan loco.
La actuación implica exponerse emocionalmente frente a desconocidos. ¿Qué parte de tu vulneravilidad te cuesta más mostrar en pantalla? ¿Hay algún tipo de personaje que te dé respeto enfrentar como actor?
Respeto me dan todos, pero podría decir que el miedo. Para mí, el momento más vulnerable es el miedo y lo que más me costaría decirle a alguien es que tengo miedo. Supongo que todo lo que te expone a ti, mostrar tus partes vulnerables al mundo, aunque sea a través de un personaje, da miedo.

Dínos un actor o actriz con quien te gustaría trabajar.
Me encantaría trabajar con Carmen Machi o Belén Cuesta.
En una industria donde todo parece ir muy rápido, ¿cómo proteges tu identidad y tus valores personales?
Como en cualquier profesión o en cualquier aspecto, hay que recordar siempre no darle todo el valor de nuestra paz mental a una sola cosa, es muy arriesgado. Para mí es muy importante la gente que te rodea. Yo tengo la suerte de ser de Málaga, vivir en Madrid y que tres de mis amigas de toda la vida hayan acabado viviendo aquí también. Y una familia que me llama cada día y muchos dramas más fuera de la industria.
¿Cómo ha cambiado tu vida desde que empezaste a recibir reconocimiento?
Esta profesión es una carrera de fondo y realmente nunca te cambia la vida ni dejas de luchar a menos que llegues a un sitio muy alto. He vivido y sigo viviendo cosas que nunca pensé, pero aún estoy al principio del camino.
¿Estás actualmente trabajando en algún proyecto que no sepamos?
Ahora mismo estoy centrado en seguir haciendo castings, seguir aprendiendo… y bueno, ¡espero que pronto pueda deciros más cositas!
Rafa Verdugo es un profesional que se ha hecho a sí mismo. En estos momentos, su carrera avanza como una llama joven que aprender a arder sin consumirse. Ya hace tiempo de aquellos primeros aplausos malagueños y muy poco de su ascenso en Netflix. En su recorrido hay vértigo y oficio, dudas que lo empujan y una vocación que no se negocia. El primer paso ya se ha dado y también el segundo. Ahora queda recoger los frutos y aprender a habitar el miedo y la emoción, sosteniendo ese delicado equilibrio entre el juego y la verdad.