María Casado: «No quiero hacer un programa elitista. Esta es la casa de todos»

por | 30 Mar 2022

María Casado (Barcelona, 1978) se reencuentra con la televisión tras dos años dedicada a dirigir una productora asociada al Teatro del Soho, presidido por el actor internacional Antonio Banderas. El malagueño aprovechó un movimiento extraño de RTVE, cuando anunciaba a Mònica López como su sustituta al frente de La Mañana —donde trabajaba María Casado desde 2016—, para llamarla y preguntarle tres cosas: ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado? ¿Me das cinco minutos, porque creo que tengo una cosa que proponerte? “Y, efectivamente, me llamó para ofrecerme dirigir la televisión del teatro; y lo vi claro”, relata María. “Su filosofía coincide mucho con lo que yo quería hacer y se dieron las circunstancias para decir que sí. Así que le dije que me subía a ese tren porque podíamos hacer cosas muy bonitas juntos».

Ahora, dos años después y tras dirigir la 35 Edición de los Premios Goya de Cine celebrada en Málaga, el actor y la periodista vuelven a unir fuerzas para producir y presentar un nuevo programa en prime time, en la televisión pública, llamado Las tres puertas.

 

¿Cómo nació el proyecto de este programa?

Nació después de muchas conversaciones con Antonio, en las que me cuenta —y yo tengo la misma sensación— que en televisión hemos perdido espacio de charla serena con grandes personajes, como se hacía en aquellos programas históricos televisivos. Y Antonio añadía que no se siente ahora con la libertad que sentía antes cuando iba a la televisión. Nosotros, con mucha humildad y mucha valentía, queremos volver a abrir esa puerta, nunca mejor dicho.

 

¿Quién escogió el nombre del programa?

El nombre ʻde las tres puertasʼ viene por una fábula de Sócrates. Y trata de los tres elementos que consideraba que debía tener una buena conversación: Una, que fuera verdad; dos, que fuera buena; y tres, que aportara algo. Esa es la base del programa. No quiere decir que haya tres invitados, que habrá muchos más, sino que lo que intentaremos es que los invitados cumplan esas premisas y que vengan con esa libertad.

«Es importantísimo recuperar la conversación»

Vais a entregar unas llaves a los entrevistados, ¿qué significa ese simbolismo?

Me contaba mi madre que, cuando era pequeña, había un programa que se llamaba La Casa de los Martínez. Y, al acabar el programa, a los invitados les regalaban una llave que supuestamente era la de su casa. Basándome en esa llave, después de poner al programa Las tres puertas, se nos ocurrió la posibilidad de hacer una versión 3.0 de aquellas míticas llaves y entregarlas a los invitados disfrutones de la conversación que se atrevan a abrir esas puertas con nosotros. Y como Televisión Española no paga a los invitados, nos pareció una buena idea como regalo.

 

¿Has dicho “disfrutones de la conversación”?

Sí, porque creo que de una buena conversación se disfruta mucho. Hay personas que les encanta conversar y hemos estado durante un tiempo recluidos por una pandemia en la que hemos sacrificado los encuentros y, por tanto, el hablar cara a cara con la gente, sentir empatía y tocarnos. Todo ha sido por medios informáticos, dispositivos móviles y conexiones digitales, y creo que es importantísimo recuperar la conversación.

«Nunca había hecho un prime time, y es, sin duda, el proyecto más apasionante de mi vida»

¿Qué sensaciones has tenido al volver a los platós que has pisado durante tantos años y que un día dejaste?

Pues es como volver a casa. Reencontrarme con la familia y con los amigos después de dos años fuera, pero como la famosa frase de Fray Luis de León: “Como decíamos ayer…”, tengo la sensación de regresar a casa y me pone muy feliz. Además, por regresar con un gran proyecto. Llevo veinte años en la casa y nunca había hecho un prime time, y es, sin duda, el proyecto más apasionante de mi vida.

 

Todo este tiempo sin hacer televisión, ¿cómo lo has vivido?

Me he hecho mayor, pero sobre todo he aprendido. He tenido la oportunidad a través de toda la familia del Soho, en Málaga, de la mano de Antonio, de ‘tocar otras teclas del piano’. Es cierto que he dejado la primera línea de televisión, pero he estado dirigiendo, y sigo, el área audiovisual del teatro Soho Televisión e hicimos la Gala de los Goya, algún programa para plataformas… pero, sobre todo, estos años he aprendido a manejar la trastienda de la tele, con un equipo chiquitito, muy familiar y sin perder la fe; porque Antonio nos da esa libertad para desarrollar el proyecto que nos apetezca y, como suele decir él, “intentar dejar un tipo de programa que cuando pase el tiempo nos sintamos orgullosos de haber estado ahí”.

 

¿Este era el programa con el que soñabas volver a Televisión Española?

Pues son cosas que suceden, pero regresar no entraba en mis planes. Desde la productora, con Antonio Banderas, iba a hacer un montón de proyectos. Cuando llama a nuestra puerta precisamente TVE y nos lo plantea, les pregunté qué era lo que querían de verdad, si querían que les presentara un proyecto porque yo tenía claro qué programa quería hacer… y les encantó. Yo creo que es un programa que tiene el ADN de televisión pública, tanto por el contenido como por los invitados.

 

¿Qué significa Antonio Banderas en tu vida?

Para mí es un ángel. Me ha cambiado mi vida. En estos dos años me ha ayudado mucho, es un amigo.

 

¿Por qué “tres puertas”?

Cuando lo propuse y se lo expliqué a Antonio, él me lo remató. Me dijo que le parecía “perfecto, porque en el teatro griego, precisamente, también había tres puertas. Una puerta era para los dioses y, las otras dos, para los semidioses”. Las puertas están abiertas para todo tipo de invitados, la única premisa es para los políticos en activo; más que nada porque tienen otras ventanas en esta casa donde exponer sus criterios.

 

Por ejemplo, ¿Isabel Pantoja tendría cabida en tu programa?

¿Por qué no? Necesito gente con historia, con bagaje, etc. No quiero hacer un programa elitista. Esta es la casa de todos.

 

¿Ha sido bueno para ti estar un tiempo fuera de una actualidad diaria tan frenética como era La Mañana?

Sí, poner distancia a veces es necesario. Estando dentro, muchas veces, no te das cuenta. Apartarme un tiempo de ello me ha venido muy bien. Te das cuenta de que la vida es otra cosa, que para vivir necesitas poquito y a mí me encanta la tele, pero puedo vivir sin estar todos los días en primera línea. Y, sobre todo, salir de Madrid. Yo no era consciente, pero Madrid me comía; llegar a Málaga y vivir de otro modo me ha dado mucha vida. Por eso ha sido un buen cambio, ya no solo de vida sino de experiencias, porque como se puede ver, las puertas se siguen abriendo.

 

La expresión de “cojo la puerta y me voy”, ¿la has utilizado alguna vez?

Pues bueno, mi salida fue un poco así. Cojo la puerta y me voy… [risas]. No soy mucho de dar portazos, soy más tranquila que eso.

 

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Texto y fotos: Leticia Quílez

 

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