Cómo hemos cambiado…

por | 2 Sep 2022

Uno de los mayores bochornos que se recuerdan lo protagonizaron dos presidentes de clubes que se enzarzaron –en la que entonces era sede de la Liga de Fútbol Profesional– entre graves insultos, amenazas y un histórico puñetazo que impactó en la mandíbula del director general de uno de ellos. Era una época en la que, en nuestro fútbol, los dirigentes eran indomables.

Quizá el mayor estandarte de aquel fútbol ‘salvaje’ fue quien entonces presidía el Atlético de Madrid, Jesús Gil, que además de protagonizar el episodio referido en el párrafo anterior, reconoció mantener conversaciones con su caballo (Imperioso): “Hablo algunas noches con él y me da consejos sobre los fichajes y las destituciones”, llegó a afirmar. Su empatía con el equino contrastaba con la que empleaba cuando le ponían un micrófono delante: a su homólogo al otro lado de la capital le llegó a llamar Idi Amin (dictador militar conocido como “El carnicero de Uganda”).

Pero es que el aludido, Ramón Mendoza, que fue capaz de hacer negocios con la URSS en tiempos de Franco, era puro desafío. Se recuerda todavía cuando en 1993, tras ganarle la Supercopa de España al Barça en el Camp Nou, en el aeropuerto de El Prat (Barcelona), un grupo de aficionados madridistas le abrazaron y empezaron a entonar el hiriente cántico “¡Es polaco el que no bote!”. Mendoza participó en el cántico mientras saltaba como un fanático más. A su lado se fue fogueando quien le sucedería en el año 1995, Lorenzo Sanz, que primero eligió como enemigo al entonces vicepresidente barcelonista Joan Gaspart (“Necesita un gorro y un cucurucho”, afirmó de él) y,  posteriormente, a su presidente, José Luis Núñez: “Lo que tenéis que hacer con Núñez es encerrarlo, su actitud en el palco es impresentable”, llegó a declarar.

Al otro lado del puente aéreo bajaban las aguas turbulentas. “Yo he tenido que ir al Bernabéu dentro de una tanqueta de policía”, llegó a afirmar Gaspart. Siendo Núñez presidente del F.C. Barcelona fue demandado y declarado ‘persona non grata’ en el Bernabéu por acusar al entonces jugador del Real Madrid, Juanito, de “ir embarazando a mujeres por las esquinas”.

En la capital hispalense, el incendio estaba fuera de control entre los presidentes del Betis (Lopera) y el Sevilla (Del Nido). Lopera protagonizó situaciones rocambolescas –su llegada por sorpresa a una fiesta de cumpleaños en la que había varios jugadores del Betis que escaparon por la ventana todavía se recuerda–, y fue capaz de hacer un Betis campeón de Copa, llevarlo a Europa, ponerle su propio nombre al estadio bético y luego descenderlo a Segunda División y dejarlo al borde de la quiebra.

Por su parte, Del Nido, además de provocar varias crisis institucionales, encadenó varios problemas importantes con la Justicia que le llevaron a ingresar en prisión.

No consta que ninguno de ellos lograra doctorarse en diplomacia, pero si las relaciones institucionales no eran su fuerte, todavía peor era la gestión económica que realizaban: la mayor parte de ellos llevaron a sus clubes a situaciones financieras que comprometían su continuidad.

Varias décadas después, el panorama ha cambiado. Los presidentes tienen un discurso milimétrico del que no se  salen; y eso, cuando no están parapetados detrás de sus portavoces, que es lo más habitual. Es más aburrido, pero aquel ecosistema era insostenible. Los dirigentes actuales gestionan más responsablemente, tanto por la regulación actual como por la supervisión que ejerce LaLiga sobre su cumplimiento.

Al frente de esta, Javier Tebas, que fue elegido por los propios clubes para poner orden en aquel desbarajuste, se ha convertido en una de las personas con mayor influencia en el fútbol español.

Atrás quedaron aquellos tiempos que, en muchos aspectos, no eran mejores.

Apóyanos y comparte este artículo:
  

0 comentarios

Enviar un comentario

Si la raíz es fuerte…

Si la raíz es fuerte…

Sería el año 1985, creo recordar. Sentado en el suelo del salón asistía impotente a la probable e injusta derrota del protagonista del momento, pero en un giro maravilloso de los acontecimientos –como tantas veces ocurre en el cine–, una ejecución perfecta de ‘la...

5 años no son nada…

5 años no son nada…

Aquellos días había un dato que me rondaba recurrentemente: “El 80% de las empresas de nueva creación quiebran en los primeros cinco años”. Era una de las conclusiones que, el año que esta publicación veía la luz, se extraía de un  informe de la Organización para la...

Cuestión de confianza

Cuestión de confianza

Es irrefutable que las personas con más éxito se esfuerzan más, madrugan más y trabajan más. Y que hacer todo lo anterior no garantiza el éxito, pero es que no hacerlo garantiza el fracaso. Son personas que, cuanto más se esfuerzan, “más suerte tienen”, a ojos de la...

El arte de escuchar

El arte de escuchar

Recuerdo cuando, en 1989, llegó a nuestras pantallas No me chilles que no te veo, una ingeniosa y divertida película en la que Richard Pryor interpreta a un hombre ciego y Gene Wilder a un hombre sordo que se convierten en sospechosos de asesinato y que, para probar...

Fuentes de inspiración

Fuentes de inspiración

Me prometió que me lo regalaría en la primera ocasión en la que nos volviésemos a ver... y lo cumplió. Pero no me sorprende, viniendo de alguien cuyo mantra es que su gente sepa que no les va a fallar nunca. Óscar Herencia es de esos grandes dirigentes empresariales...

¡Me lo merezco!

¡Me lo merezco!

De todos los niños que salíamos corriendo del colegio tras un balón deseosos de “echar un partido”, hubo uno en la Ciudad de los Ángeles que logró cumplir su sueño de ser futbolista a principios de los 80. Son realmente pocos los que lo consiguen -se dice que...

SUSCRÍBETE A NUESTRA REVISTA

6 números por 18€

Previous Next
Close
Test Caption
Test Description goes like this